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sábado, 11 de febrero de 2012

Literalmente Huérfana. Cap 1

Dieciséis días. Si, 16. Hace dieciséis días que no le veo el rostro. Ese rostro dulce, piel blanca como la nieve y ojos verdes color pasto. Dieciséis tristes días en los que se había marchado. Sin decir adiós. Se largó por el mundo dejando a los que la amaban. Recuerdo sus últimas palabras: “No pienses demasiado hija, haz lo que tengas que hacer, sin pensar en qué pasa si no lo haces”.
Mi nombre es Nelly Mc Floyd. Tengo 17. Muchos pensarán: “Una vida por delante”. No, definitivamente no. Mi madre, Ellen, fue al mercado a comprar pan hace dieciséis días. No volvió. No creo que se demore dieciséis días en comprar pan. Si, tal vez la fila sea larga, demore una hora, pero no semanas. Tal vez se preguntaran si llamamos a la policía. Aquí en Londres, la policía está realmente preocupada por las 3 víctimas (hasta ahora) de Jack el Destripador. Es Septiembre de 1888. Jack el Quita Vidas, como le dice uno de mis pequeños hermanos, Bobby, solamente mata a mujeres  prostitutas que son realmente pobres en el barrio Whitechapel. Por desgracia,  mi padre Tom, mis hermanos Bobby, Luke, Tim, Wendy, y yo vivimos ahí.
Vivimos en las casas precarias al norte del barrio. Somos pobres. Mi padre casi nunca está en casa. Trabaja en la fábrica de automóviles de “New Wright Hand”. Mi madre solía decir que lo único que hacía era sentarse a tomar en el bar de Charlie. Bobby y Wendy tienen 8 años. Luke 14 y Tim aún es bebe. Ya que mi padre no está en casa, yo tengo que cocinar, limpiar, trabajar (Increíble, 17 años y trabajo 4 horas diarias en la fábrica de ropas), y cuidar a un bebe y tres niños.
Mi vida no es perfecta. Esta demasiado lejos de la perfección. A trescientos años luz, diría yo. A veces la extraño. Todo el tiempo. Dieciséis días es como cien años. Siento que me falta algo. Una pequeña luz. Mi madre era lavandera. Nunca salía de casa. Todos los días llegaban cientos de personas a buscar sus ropas limpias. Recuerdo un señor, que venía a buscar su chaleco de seda color azul oscuro todos los viernes a las cuatro de la tarde. Murió. Y ese señor, el señor Di Helen, pidió que le dieran ese chaleco a mi madre. Si no me equivoco, está guardado en la gaveta de la derecha del toilette.
En fin, es realmente complicado. Ver a todas esas lujosas carrozas, y en ellas bellas doncellas pasear por Picadilly Circus, mientras yo tengo que salir del trabajo e ir derecho a mi casa, con la custodia de la policía, claro, para que Jack no me encuentre por la calle Dean.






Literalmente Huérfana. Cap 2

Diecisiete días. No ha avanzado nada. No regresó. No la encontraron aún.
 Al lado de nuestra casa, vive la familia Olson. Unos inmigrantes de Holanda con dificultades económicas en busca de trabajo. La hija menor de los Olson, Tracy, tiene 9 años y es demasiado inteligente, súper dotada, si no me equivoco. Al parecer es una buena chica, pero hay algo en ella, es como que si al decir las cosas lo hiciera con un doble sentido. Es decir, el día antes de que apareciera la primera víctima de Jack, Tracy me dijo: “Todas las prostitutas van al infierno. No importa si mueren o si son asesinadas”.
Realmente no me había detenido a pensar en lo que esa niña me había dicho ese día. Hasta que me la crucé nuevamente hoy. 
Venía saltando alegremente por la calle tarareando una suave melodía. Paró a saludarme: “¡Hola Nelly!” Dijo la pequeña niña rubia de ojos azules. “Buenos días Tracy” Le respondí. “¿Qué tienen de buenos?” Preguntó aún saltando e increíblemente seguía sonriente. “¿Qué quieres decir?” Le pregunte algo indignada por la pregunta que me había formulado. “Es decir, tengo la sensación de que todo está muy mal aquí en Londres”. Respondió la pequeña sabelotodo. “¿Pero por qué dices eso?” Pregunté nuevamente con indignación ya que la respuesta de Tracy no me convencía en absoluto. “No importa, me tengo ir. ¡Adiós Nelly!” Dicho y hecho, se fue tarareando la misma melodía. Desde la distancia gritó: “¡Todas se van al infierno, recuérdalo!”.
Sus palabras se grabaron en mi memoria. Como si ella quisiera advertirme, o supiera algo que nadie más en Londres supiera.
Llegué a casa. Tomé a Tim en mis brazos. Bobby y Wendy jugaban enfrente a la estufa mientras Luke limpiaba su colección auténtica de autos en miniatura. Me quité mi uniforme y empecé a pensar. Luego de un rato de profunda concentración me di cuenta que lo que Tracy quería decirme era que ella sabía de las muertes de Jack. No sé cómo ni cuándo. Pero simplemente lo sabía.
Cuando mi padre llegó a casa (medio ebrio, por supuesto) le conté lo que había sucedido. Esperaba que él le encontrara alguna conexión con el desaparecimiento de mamá. “Paciencia hija, tu madre volverá. No está demasiado lejos. Ella está en nuestro corazón”. Me dijo para consolarme. Siempre cita alguna frase de Romeo y Julieta cuando esta ebrio. “Está en nuestro corazón”. Eso ya lo sé. Está en el corazón de todos. Pero no se encuentra con nosotros en este momento y eso es grave.

Literalmente Huérfana. Cap 3

En esa tarde, salí a buscar a Tracy. Era curioso como en todas las casas las personas miraban por una rendija de la ventana para ver quien pasaba por la calle. Entré al jardín de los Olson y mire por la ventana del cuarto de Tracy. Ella me miró sonriendo y me saludó con la mano. Corrió hacia la ventana y la abrió con cuidado. “¡Hola Nelly!” Dijo suavecito. “Tracy, no tengo demasiado tiempo. ¿Por qué me dijiste eso sobre las prostitutas?” Pregunte un poco apurada porque se hacía la noche. “¿Puedo contarte un secreto, Nelly?” Preguntó con cara de misterio. “Claro” Respondí. “Es que…” Dijo interrumpida por su padre que abrió la puerta violentamente. “Tracy, rápido, cierra esa ventana. ¡Necesitamos irnos!”. Dijo el hombre Holandés con su gracioso acento.
Volví a mi casa. Algo confundida por el apuro del señor Olson.
Sin ninguna respuesta, decidí buscar algo de mamá. Algo que fuera solamente de ella. Cartas, un diario, el periódico…
Subí a su habitación y me fije en los cajones que estaban en la toilette junto a la cama. Entre camisas y buzos, encontré una página de un diario. Su letra demasiado ilegible y una fecha de hace mucho tiempo atrás aparentaba ser de una niña. Decía:
17 de Abril de 1860
Acabo de regresar de ver a mi tía Stephanie. En el camino a su casa, me encontré con Oliver. Ha cambiado mucho desde la última vez que lo vi. Ahora es algo pálido, flaco, tiene bolsas bajo los ojos, estaba exageradamente sucio y su mano estaba un poco quemada. Pero sigue teniendo millares de pecas en la nariz y los cachetes. Eso nunca ha cambiado.
Siempre supe que la familia de Oliver era pobre. Pero el tenia un gran corazón que hacía ver mas allá de su apariencia. “Ahora trabajo, Ellen. Mis padres están enfermos y mientras Sarah los cuida, yo trabajo para mantenernos”. Dijo mi viejo amigo de la infancia. Al cual recuerdo todo el tiempo.
Quedamos de vernos mañana. No puedo esperar. Quiero volver a hacer travesuras con Oliver. Era tan divertido. Y pensar que por esa dura razón, nos separamos.
En fin, iré a dormir. ¡Me espera un gran día mañana!

Instantáneamente se me vinieron muchas cosas a la cabeza. Si esta página es de un diario de mama, ¿Dónde está el resto? ¿Por qué nunca nos contó sobre “Oliver”? ¿Quién era Oliver? ¿Por qué razón se separaron?

Literalmente Huérfana. Cap 4

Diecinueve días. Sigo con mi búsqueda sola. Sin que mi padre  me ayude, y sin que mis hermanos se den cuenta de lo grave que es. Entiendo que Tim, o los mellizos no lo noten. Pero Luke si que debería.
Entre a nuestra habitación. Luke estaba leyendo Shakespeare. Le quite el libro. “¡Mi libro!” Dijo enfadado. “Luke, ¿Te das cuenta lo grave que es que mamá haya desaparecido hace más de dos semanas?” Dije indignada por la reacción del niño. “Ella nos abandono, Nelly. Reacciona. Nos dejó porque somos pobres. La oí hablar con papa.” Dijo Luke. “Nuestra madre no nos pudo haber dejado. ¡Era mamá! La que entregaba absolutamente todo para vernos felices. No se pudo haber ido”. Dije tratando de convencerlo. “¡La escuché hablar con papá!” Dijo a los gritos. “¿Qué DIJO?” Grité. “No puedo verlos sufrir, Tom. No tenemos ni un centavo. Y si lo tenemos, tú te lo gastas en el bar de Charlie. No sé que harás Tom, pero yo ¡me largo!” Dijo Luke con una voz finita imitando a mamá. “Luke, puede ser que haya dicho eso, pero sé que no nos abandonaría. Encontré una página de su diario, se que Tracy sabe algo que nosotros no, y si encontramos el resto de su diario, podremos encontrar alguna pista. Ayúdame, Luke”. Dije tratando de convencerlo. “Este bien, Nelly. Pero no digas que no te advertí.
Revisamos toda la casa. Entre un pequeño libro logramos encontrar una carta de Oliver para mamá:
18 de Agosto de 1888
Querida Ellen,
Sé que no nos hemos hablado en años. La última vez que te vi fue en la casa abandonada de la calle Dean en Abril de 1860. Si bien ha pasado un tiempo siempre te recuerdo. No soporto pensar que no nos hemos hablado más por culpa de nuestros padres.
Mis padres ya murieron. La tuberculosis los mató. Estoy viviendo en York. Pero en unos días viajaré a Londres. Quizás nos podamos ver. ¿Estás de acuerdo? Me he enterado que tienes hermosos hijos. Me lo ha contado Dennis. Me escribió una carta hace varios meses. Me dijo que estabas embarazada.
Por favor cuídate mucho. Saludos a Dennis.
Por siempre tuyo,
Oliver
Al ver esa carta los dos nos preguntamos quien era Oliver y si tenía algo que ver su visita con la desaparición de mama. Sabíamos que la tía Dennis es una prima de mama con la cual solíamos ir al parque todos los fines de semana cuando éramos niños. La tía Dennis trabajaba para el señor Di Helen como sirvienta. Y cuando él murió ella le trajo el chaleco azul a mama. Esa fue la última vez que la vimos.
Mañana teníamos varias cosas por hacer: Visitar la casa abandonada de la calle Dean, Visitar a la tía Dennis, finalizar mi conversación con Tracy e investigar por qué su padre tenía tanta prisa esa tarde.

Literalmente Huérfana. Cap 5

Veinte días. Creo que hemos avanzado un poco más en la búsqueda. Y con la ayuda de Luke, se me hace más fácil.
El domingo en la mañana, salimos temprano a buscar a Tracy. Pero la casa estaba vacía. La otra noche cuando fui a hablar con Tracy, ella olvidó cerrar la ventana y pudimos entrar por ella. En su cuarto todo parecía normal. Revisamos cada rincón y encontramos varios periódicos marcados con tinta. Los periódicos mostraban las cartas de Jack el destripador. Y cada una de sus víctimas. Ya habían muerto 4. Nos  llevamos los periódicos y nos fuimos.
Volvimos a casa y escondimos los periódicos dentro del almohadón verde a un costado de mi cama. Allí estaban la página del diario y la carta de Oliver. Cuando salíamos a  buscar la casa abandonada de la calle Dean, apareció mi padre desde la cocina. “¿A dónde van?” Preguntó. Lo que es raro ya que nunca nos pregunta a donde nos dirigimos. Porque prácticamente vivimos solos. “¡A casa de Tracy!” Gritamos mientras nos dirigíamos a la calle. “¡Cuídense!” Gritó volviendo a la cocina.
Vivimos a unas calles de la calle Dean. Y como la fábrica de ropas es al final de esa calle. Conozco todas las estructuras. Y la única casa abandonada de esa calle queda entre el bar de Charlie y la casa de los Quijada, una familia de España. Teníamos mucho por hacer pero siempre antes de hacer algo íbamos al bar de Charlie a comer algo.  
“¡Charlie!” Gritó Luke desde la puerta del bar. “Hola Luke, ¿Vienes con Tom?” Pregunto el viejo amigo de mi padre mientras limpiaba el mostrador. “No Charlie, vinimos de visita” Dijo Luke señalándome a mí. “Hola Charlie” Dije sonriendo. “¡Hola pequeña! Siento mucho lo de su madre, chicos”. Dijo algo apenado. “No hay cuidado” Dije. “Tu vives en la casa de atrás hace muchos años, ¿no?” Preguntó Luke. “Si niño. Hace 30 años que vivo ahí”. “Entonces sabes que nuestra madre iba a jugar a la casa de al lado. ¿Cierto?” Preguntó Luke que de cierta forma se sentía como Holmes al investigar un crimen. “Claro que si. De esa forma la conocí. Venía todos los días a jugar con un pequeño, Oliver era su nombre. Luego de un tiempo no los vi mas. Y seis años después regresaron. Ese día los invité a tomar algo aquí en el bar. Después de eso ella siempre venía sola a comer algo. Y unos años después conoció a su padre aquí en el bar. La verdad no se qué paso con ese chico, Oliver”. Dijo el viejo mirando para arriba como si sus recuerdos aparecieran en el techo. “Creo que debemos irnos” Dijo Luke muy apurado. Me tomó de la mano y salimos del bar.
Entramos a la casa abandonada. Sus muebles en perfecto estado eran cubiertos por telas blancas las cuales estaban cubiertas de polvo. En una pared, estaba escrito:
Ellen y Oliver 1853.
 Ellen y Oliver 1854.
Ellen y Oliver 1860.
Ellen y Oliver 1888.
Eso quería decir que mamá y ese tal Oliver se habían visto este año. Probablemente fue el día en que mamá desapareció. Luke estaba asombrado. Sus ojos estaban brillando. Lo único que dijo fue: “Vamos a casa”.

Literalmente Huérfana. Cap 6

Luego de caminar y caminar, llegamos a casa. “Oigan ustedes dos. Sé muy bien que no fueron a la casa de Tracy porque los fui a buscar y no hay nadie en esa casa. ¿DÓNDE ESTABAN?”. Dijo papá furioso. “Fuimos al bar de Charlie. ¿Está bien? No queríamos decírtelo porque sabíamos que si ibas te embriagarías”. Dije en un tono rudo. “Está bien”. Dijo calmado.
Nos dirigimos a la habitación de arriba. “Luke, no has dicho ni una palabra en todo el camino”. Dije con la esperanza de que me explicara su mudez instantánea. “No tenía nada que decir”. Se explicó. Tomó su abrigo, y bajo las escaleras. “¡Nos vamos a la casa de la tía Dennis!” Gritó. Salí corriendo detrás de él. Tomamos el tren y nos dirigimos hacia West Wood, un barrio en las afueras de Londres donde todas las casas están bastante mal cuidadas.
Luego de caminar cuatro cuadras desde la estación, llegamos al frente de una casa vieja con las paredes descascaradas. El jardín estaba lleno de hierbas y malezas. Tocamos la puerta. Después de unos minutos se abrió una pequeña rendija de la puerta. “¿Quién es?” Preguntó una voz de una mujer ronca. De seguro era la voz de la tía Dennis. “Tía Dennis, somos Luke y Nelly”. La puerta se cerró. Luego se escucharon varias cerraduras abriéndose y salió La tía Dennis. Nos abrazó. “¡Chicos! ¡Qué sorpresa! Su madre no me dijo que vendrían”. Dijo repleta de alegría por nuestra visita. “Tía Dennis, mamá desapareció hace veinte días”. Dijo Luke. “Oh”. Dijo la mujer. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Suspiró, se limpió los ojos y nos invitó a pasar. Entramos por un pasillo oscuro y nos dirigimos hacia la cocina. “Tía, no tenemos mucho tiempo. Te queremos preguntar quién es Oliver”. Dije algo apurada porque sabía que si nos demorábamos se haría la noche en el camino. “¡Oliver Skills! Vivía al lado de la casa de nuestra tía Stephanie. Era un gran amigo mío. Pero con Ellen eran inseparables”. Dijo sonriendo. “Tía, sabemos que te escribiste con el este año. También sabemos que se escribió con mamá. Y días antes, o el día en que mama desapareciera, ellos se vieron en la casa abandonada de la calle Dean, ¿sabías algo de esto?”. Pregunté con ansias de recibir una respuesta. “Ese día, tu madre vino aquí. Me dio un sobre para ustedes y me dijo que no me comunicara con ustedes. Porque ustedes vendrían”. Dijo entregándole a Luke un sobre.
Luke lo abrió. En él había un trozo de papel roto en el que había una frase incompleta: St. James Str
“El otro trozo está en lo más azul del cielo. Me dijo que les dijera eso”. Dijo la tía Dennis.
Luke la miró, se despidió, tomo mi mano y se dirigió hacia la estación.
“Lo más azul del cielo… Lo más azul del cielo… ¡CLARO! ¡El chaleco azul!” Dijo Luke mientras corría para alcanzar el tren.
Cuando llegamos a casa, Luke se dirigió al cuarto y abrió la gaveta del toilette. En el chaleco estaba el otro trozo del papel:
eet 425
“St. James Street 425”
Era la dirección de la casa de alguien. ¿Pero de quien?

Literalmente Huérfana. Cap 7

Recuerdo esa dirección, unas cuadras antes viva una amiga mía de la infancia, que con la crisis en Dinamarca, se había venido a vivir aquí, pero regreso a su país cuando le devolvieron el trabajo a su padre.
Estaba decidida a ir a ver que había en esa casa. Quizás, mamá estaba ahí. No quería saber en realidad en las condiciones en las que se podía encontrar la mujer que me dio la vida. Pero si la veía, valdría la pena. Al menos eso esperaba yo. Salí el martes temprano de casa, antes de ir a trabajar, pero sin Luke. El pobre no estaría preparado para ver algo malo si era eso lo que ocurría.
Para llegar a St. James Street tenía que pasar por la Calle Dean. Y cuando pensé que nada podía estar peor, vi a Charlie, una multitud de gente y a unos policías en frente del bar de Charlie. Al acercarme, me encontré con la imagen mas horrible que un ser humano puede ver. Había un cadáver destripado en el medio de la calle. Ojalá pudiera borrar esa imagen de mi mente. Pero eso fue lo que todo el duro Londres enfrentaba en los últimos años del 1800. Y por desgracia, yo era parte de eso.
La mujer que estaba tirada en el suelo no era mi madre, estaba más tranquila. Aunque tenía un sentimiento muy grande de angustia. Seguí mi camino y llegue a St. James Street 425. La casa era gris, con paredes viejas y sucias y las ventanas cerradas. Me venía un fuego por dentro. Lo único que quería era entrar y abrazar a mama, si era que estaba allí. Golpee cien veces. Luego de seis minutos un hombre abrió la puerta. Pero la cerró enseguida y gritó “No molestes” con un acento muy similar al del padre de Tracy. Sin nada más que hacer, continué mi camino, pero noté que al lado de la casa había un pasillo que daba al fondo de esa vieja casa. Había una ventana semi-abierta. En ella se veía a una mujer, bastante enferma sentada en una silla. Miré más claramente. Esa mujer era mi madre. Y lucía terriblemente triste y pálida. De repente miro hacia la ventana y me vio. Sus ojos se le llenaron de lágrimas y me hizo una seña de que me fuera. Pero yo lo único que hice fue agacharme hasta que ella no me viera. De repente el hombre que me había abierto la puerta se acercó a mi madre y la trató de acariciar. Ese hombre era el padre de Tracy. Pero ella le dio vuelta la cara y el enfurecido le pegó. Odiaba ver a mi madre en ese estado, me ponía mal y me llenaba de impotencia.
Seguí contemplando esa imagen, hasta que fue interrumpida por un chico, rubio, alto y muy atractivo, aunque estaba muy sucio y casi en tal mal estado como lo estaba mi madre. Enfrentó al señor Olson que estaba por matar a mi pobre madre. Mientras ellos luchaban, yo entré y liberé a mi madre, que estaba atada a esa silla. “Te dije que te fueras” Me susurró sonriendo. “Si, pero también me dijiste que no piense demasiado,  que haga lo que tenga que hacer, sin pensar en qué pasa si no lo hago” Le dije recordando sus últimas palabras que me dijo hace veintiún días. “Sus ojos se le llenaron de lágrimas y me sonrió. Verla sonreír era lo mejor que me podía pasar en esta vida.  
“¿Y Tracy?” Pregunté algo asustada por ver al padre de Tracy pelear con ese chico rubio. “Está en Holanda, partió hace unas semanas, ella está bien”. Respondió.
La saque de ese horroroso lugar y nos fuimos hacia un lugar tranquilo. Y si a tranquilo le llamas a Picadilly Circus, pues sí. En Whitechapel, no se podía caminar tranquilo. 

Literalmente Huérfana. Cap 8

“¿El señor Olson es Jack? ¿Oliver es el rubio? ¿Porqué te encontraste con él? ¿Cuál es la relación entre el señor Olson y Oliver?” Pregunté queriendo muchísimas respuestas.
“El señor Olson si es Jack el Destripador, lo hizo vengándose de su esposa, que era una prostituta. Oliver no es el rubio, ese es su hijo, Johnny, ¿no viste que era demasiado joven? Oliver era amigo del señor Olson, y el lo metió en su plan, pero cuando Oliver quiso escapar, Olson lo mató, y fue en ese día que nos encontramos en la vieja casa abandonada, luego de escribir nuestros nombres, Olson llegó y lo mató, fue horrible. Y con nosotros estaba su hijo.” “¿Y porqué tu y Olvier se habían separado por sus padres?” Pregunté algo indignada. “Porque mi familia cuando niña era de una clase social más alta que la de Oliver, y mis padres me prohibían jugar con él. Y cuando tus abuelos murieron, nunca más lo encontré, solo una vez, cuando fuimos al bar de Charlie, y desde entonces iba todos los días con la esperanza de que el apareciera, y en una de esas conocí a tu padre”
 Al contarme todo esto, no sabía qué hacer, pero no podía dejar que Johnny muriera, así que salí corriendo hacia la casa, y al entrar, vi a Olson muerto en el piso. “¡Johnny!” Grité con la esperanza de que aún siguiera en la casa. “Aquí estoy” Dijo el chico que se encontraba sentado en una esquina con un cuchillo ensangrentado en su mano y con varios rasguños en su cara. Lo ayudé a levantarse, y salimos los dos a buscar a mama. 

Literalmente Huérfana. Cap 9

Al llegar a donde supuestamente se encontraba, solo había una nota. “Nelly, no me busques, me he ido para no morir en casa. Estoy muy enferma, no quiero verlos sufrir. Quiero que sepas que te amo como amo a los demás. Cuida a Johnny, es un gran chico. Como su padre. No quiero que salgas a buscarme, ni que tus hermanos hagan lo mismo. Te amo por siempre, Ellen”. Mis ojos se llenaron de lágrimas, no podía creer lo que estaba leyendo. Tanto esfuerzo perdido por nada. Johnny me sostuvo en sus brazos mientras mi mundo se venía abajo. “Tenía tuberculosis, no resistiría”. Me dijo para consolarme. “Podría haber muerto en su casa” Le respondí. “Se fuerte, ella quiere que lo seas” Me dijo el lindo chico que estaba junto a mí.
Cuando regresamos a casa, Luke estaba muy quieto, Bobby y Wendy dormían, mi papa miraba hacia la puerta y Tim lloraba. Cogí a Tim en mis brazos, miré a papa y le dije:
“La encontré” sus ojos reflejaban una inmensa alegría. “Por desgracia escapó. Tenía tuberculosis, no resistiría vernos sufrir.” Expliqué tratando de ser fuerte. “El es Johnny, el hijo de un viejo amigo de mama que murió”. Dije señalándolo. “Jack el destripador es nada más ni nada menos que el señor Olson. No podemos delatarlo a la policía, el murió. Pero Johnny lo mató”. “¿Qué hacemos?” Preguntó papa. “Escapen, váyanse de Londres, a un lugar mejor.” Propuso Johnny. “A Nueva York, en Estados Unidos” Dijo Luke. “Una condición” Dije. “¿Cual es pequeña?” Dijo mi padre. “Que Johnny vaya con nosotros” Respondí. El me miró sonriendo, yo le sonreí. “Está bien” Respondió mi padre.
Y así fue, partimos, seis personas con el corazón roto, hacia una nueva vida, en un  nuevo país, en un barco lleno de inmigrantes hacia un nuevo mundo. Y yo, con la esperanza, de que tal vez, solo tal vez, Ellen Mc Floyd haya tomado la misma decisión que nosotros, y si se da la oportunidad de que algún día, nos volvamos